El aplastante veredicto que toda la sociedad (y no un 37% dibujado del padrón, como afirman los fracasados y apátridas gorilas) dio en las PASO nos allana el camino hacia la reforma constitucional. Los kirchneristas moderados proponen que se establezca la reelección indefinida, de modo que nuestra (por ahora) Presidenta pueda ser aclamada en las urnas todas las veces que se le cante. Sin embargo, nosotros estamos convencidos de que el modelo debe profundizarse de modo extremo y no nos basta con tener una Presidenta que renueve su mandato cada tanto. Queremos más. Y más.
Más democracia. Si vamos a reformar la Constitución, vamos a hacerlo bien. Es hora de cambiar el sistema de gobierno radicalmente. Proponemos desde aquí que el país adopte el sistema monárquico hereditario no parlamentario. ¿Para qué seguir votando? La mayoría apoya el proyecto cristínico y lo seguirá haciendo. Basta de gastar plata en boletas, fiscales, actas, Liquid Paper para alterar estas últimas y empresas foráneas que falopeen los centros de cómputos.
La oposición propone el uso de la boleta única, nosotros el de la elección única: la del próximo 23 de octubre. El que gane ese día, que reforme la Carta Magna, establezca la monarquía y se proclame Rey o Reina. ¿Hay algo más democrático que lo expuesto? El pueblo tendrá la única y maravillosa oportunidad de elegir quien quiere que lo gobierne
para siempre. Le da una calidad y una importancia al voto que no existe ni en las mejores democracias de la galaxia. La monarquía que proponemos no atenta contra la democracia: la incluye y la supera. Si esto no es la revolución, la revolución dónde está, me pregunto.
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| Que reine eternamente. |
Cuestión de nombres. Como bien nos lo dice siempre el filosófo cortesano Ricky Forster, la realidad es
solo un constructo simbólico, mera palabrería que obra mágicamente sobre la subjetividad. Si usted le dice a un tipo que gana 2000 pesos que es pobre, será pobre. Si le dice que es de clase media alta, será de clase media alta, sin importar si vive bajo el puente. Por este motivo es muy importante que empecemos a sustituir ciertas palabras tanto en el lenguaje cotidiano como en el oficial. Primero que nada, la República Argentina deberá llamarse
Reino Cristino del Río de la Plata. El gentilicio será
cristino. Si algún día Cristina muere, algo que muy probablemente no ocurrirá, quienes hereden sucesivamente la Corona tendrán que adoptar el nombre de Cristina, sean hombres o mujeres. Si alguna desgracia hace que la
Familia Real Cristínica no deje descendientes, por lo que debe asumir, por ejemplo, el hijo de Hugo Moyano, su nombre oficial pasará a ser
Cristina II. También debe borrarse de nuestra lengua y nuestro habla el término machista y discriminativo "hombre". A partir de la reforma debemos ser todos
"mujeres" o "mujeros". La palabra
"ciudadano" será prohibida y sustituida por
"súbdito".
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| El Escudo Nacional propuesto por nuestros diseñadores. |
Legitimidad e igualdad. Toda hegemonía necesita de un mito fundante con el poder necesario para unificar a la masa de boludos que conformamos todos y todas (excepto los cristinistas). Por tanto, proponemos la creación de un culto religioso patrio basado en la figura de
Nestornautakamón I. El resto de las religiones y cualquier otra concepción (ateísmo, agnosticismo), deberán ser combatidas y penadas por cipayas. Jesús era judío, no argentino. Néstor Kirchner deberá ser deificado. Incluso, con la tecnología actual, podemos forjar algún tipo de ilusión óptica y hacerlo resucitar por tres días. De ese modo las masas se convencerán de que fue el único y verdadero mesías y de que Dios es, en efecto, argentino. De esta manera el reinado de Cristina quedará legitimado ya no por el pueblo solamente sino por el mismísimo creador del universo. Será también necesario derribar todo el barrio gorila de Recoleta y construir en esos terrenos la pirámide más grande que la humanidad haya conocido jamás. Allí descansará Nestornautakamón I y será el sitio de peregrinación de todos los cristinos. Para los miembros de la corte real que vayan falleciendo se construirán pirámides por todo el conurbano. El resto de los súbditos recibirá como obsequio pequeñas pirámides de bolsillo en las que se colocarán sus cenizas, con lo que quedará demostrada una vez más la intención igualitaria del peronismo. Un poco más grande, un poco más chica, todos tendrán su pirámide.
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| Vista del conurbano bonaerense en unos años; se llenará de pirámides a medida que vayan muriendo los cortesanos de la Reina Cristina I. |
El nuevo Preámbulo. Para finalizar, proponemos estas pequeñas modificaciones al preámbulo de la Constitución Nacional:
"Nos, las representantas y representantos de la Reina Cristina, por voluntad y elección de Nestornautakamón I, en cumplimiento de un designio divino, con el objeto de constituir la uniformidad de cerebros nacional, eliminar la justicia humana, promover el lujo de la familia real y asegurar el beneficio del poder total para nuestra Monarca y la sumisión para el resto de los hombres que quieran habitar el suelo cristino; invocando la protección de Nestornautakamón I, fuente de toda razón y justicia, decretamos y establecemos esta Constitución para la Nación Cristina".