martes, 2 de agosto de 2011

La verdad sobre los Zaffabulos. La conexión con Menganno (Por Dr. Di Bolazzo)

   "Sé que estuve mal, pero no es lo que todos piensan", fue lo primero que nos dijo Eugenio Zaffaroni cuando lo entrevistamos en un conocido café de la ciudad. Tanto su voz como sus ojos parecían sinceros. "Todo empezó cuando me enteré de la existencia del superhéroe argentino Menganno, y me cuestioné mi propia actuación en pro de una sociedad mejor.", continuó. Comenzó a contarnos entonces de su profunda preocupación por el estado de la justicia argentina, por la corrupción enquistada en el poder judicial, por la cantidad de casos que tardan años en obtener una sentencia. "Pasé toda mi vida luchando por un país más justo y no fue mucho lo que conseguí haciéndolo dentro del sistema. Fue por eso que cuando vi a Menganno, héroe parapolicial, me dije: 'yo seré como él pero en lo concerniente al Derecho. Crearé para-tribunales, con para-jueces, para-procesos y para-condenas'. Así empezó todo, Menganno en las calles, yo en los departamentos."
 El superhéroe argentino Menganno en una tertulia con niños de la ciudad. Zaffaroni se inspiró en él para crear su red de juzgados paraestatales.

   Según la versión del ministro de la Corte Suprema, los seis departamentos de su propiedad que la prensa afirma eran prostíbulos, constituían en realidad sedes de un sistema judicial paralelo al estatal. Las mujeres que trabajaban ahí no eran prostitutas sino juezas, fiscales, secretarias, guardiacárceles, etc., que llevaban a cabo una heroica labor para ayudar a la ciudadanía con sus quilombos cotidianos. Cuatro de los departamentos privados se correspondían con cuatro jurisdicciones diferentes. Los dos restantes eran cárceles en las que cumplían su condena los delincuentes. "No voy a negar que el ambiente en el que se llevaban a cabo los procesos era parecido al de un cabaret, pero solo tuvo que ver con el particular look de algunas de las fiscales. Solo en chiste los llamábamos los 'bulos', nunca se nos cruzó por la cabeza que lo fueran de verdad."
   Este es un resumen del alcance y actividades de los para-juzgados creados por Zaffaroni.
Juzgado-Bulo en lo Peneal-Económico. Se juzgaban aquí todos los delitos relacionados con el órgano sexual masculino, a saber: venta de Viagra en mal estado, venta de métodos y/o sustancias ineficaces para alargar el miembro, malas praxis en operaciones de prepucio, estafas en el implante de prótesis peneanas y testiculoides, mentiras en las medidas de los taxi-boys del ex rubro 59 y venta de slips excesivamente ajustados que causan impotencia. La fiscal y la jueza a menudo comprobaban personalmente el daño hecho por quien había provisto el servicio o producto, de ahí que tuvieran que vestirse de forma provocativa y encerrarse muchas veces en una habitación con el damnificado. Al salir de la misma dictaban su sentencia. De ser culpable, el comerciante acusado era trasladado de inmediato a alguno de los bulos-cárceles.
 Artefacto encontrado en uno de los departamentos de Zaffaroni. Se podría creer que es evidencia en contra del juez. En realidad es una prueba presentada en un juicio por estafa que se llevó a cabo en el Juzgado-Bulo en lo Peneal-Económico.

Juzgado-Bulo de Familia. Se dirimían aquí todas las cuestiones relativas a parientes molestos, tales como: hijos que no quieren trabajar, esposas que abusan de la tarjeta de crédito, maridos que se tiran pedoss debajo de la sábana, suegras rompepelotas, infidelidades arteras con primas/os y/o cuñadas/os, sobrinos con déficit atencional, padres que apoyan al partido político opositor al que lidera el hijo, etc. Aquí se juzgó a Franco Macri por sus guiños hacia el kirchnerismo. Fue condenado pero salió con libertad condicional especial, lo cual significaba que debía estar custodiado las 24 horas por alguna empleada del para-juzgado.
 Franco Macri junto a una funcionaria de la Justicia de Zaffaroni. Lo custodiaba junto a otras mujeres provocativas las 24 horas.

Juzgado-Bulo en lo Comercial. Impartía justicia en los conflictos originados entre comerciantes inescrupulosos y clientes. Almaceneros que vendían alfajores de marcas ya extintas, pizzeros que estornudaban sobre la mozzarella, panaderos que le ponían poca crema pastelera a los vigilantes, prostitutas que acortaban el tiempo pactado y mariachis que cuando imitaban la tonada mexicana parecían santiagueños, arruinando la velada romántica contratada. Era uno de los juzgados más amenos, pues se juntaban cantantes, trabajadoras del sexo y vendedores de vino, todos esperando para declarar o ser sentenciados, armándose repentinas festicholas en las que, al fin y al cabo, la justicia quedaba en segundo plano y los mismos querellantes terminaban perdonando a los querellados.
 Mariachis santiagueños esperando por su sentencia. En este Juzgado-Bulo solían retirarse las denuncias por la buena onda que pegaban las partes en las fiestas espontáneas que se armaban.

Juzgado-Bulo en lo Criminal. Aquí traían a todos los delincuentes capturados por Menganno, tales como fumadores callejeros de marihuana, merodeadores de travestis, karatetecas pendencieros, vendedores de caramelos Media Hora, admiradores de Guillermo Cherasny, traficantes de discos piratas de Luciano Pereyra y mimos alcoholizados. Era el juzgado que establecía las penas más severas, que comenzaban incluso antes de la sentencia y solían consistir en largas sesiones de sadomasoquismo que ejecutaban las mismas funcionarias de Zaffaroni, vestidas de látex.
Cuadro dantesco de uno de los Zaffabulos. Empleadas judiciales castigando a los acusados antes que la sentencia se dicte. Se puede considerar a Zaffaroni el creador del Derecho Kafkiano.

   Desde aquí haremos todo lo posible por limpiar el nombre de Zaffaroni. Como él mismo nos dijo al cerrar la entrevista: "Todos admiran 'El Proceso' de Kafka, donde la justicia cobra matices surrealistas. Ahora que yo lo llevé a la práctica se arma este injustificado escándalo."

2 comentarios:

  1. La amplia difusión que esta nota está teniendo en el ámbito tribunalicio traerá un poco de verdad y justicia entre tanta maledicencia. "Es un ser de luz" es el comentario en el que coinciden todos -jueces/as, fiscales/as, imputados/as, querellantes/as- tanto en el sistema judicial como en esa bendición de para-sistema. "Un tierno, se está comiendo un garrón de aquéllos", en palabras de la propia Dra. Argibay, que no pudo evitar emocionarse al tiempo que metía las botamangas del wrangler montana adentro de sus botas tejanas. La nota es impecable y me produjo una epifanía, voy a quemar mi biblia, mi talmud, mi bhagavad-gita, mis libros de Bernardo Stamateas, no necesito otra guía espiritual que las palabras de esta revelación. Emocionadas gracias, amigos.

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  2. Jajajajaaa!!!! Me río de la alegría por lograr limpiar la figura de este héroe urbano de quien hoy muchos se mofan sin comprender el legado batmánico que dejará para las generaciones venideras. Ser un héroe violento es una cosa, pero montar todo un sistema de juzgados propio algo muy diferente; es sofisticado, es civilizado, es en definitiva el futuro.
    Muchas gracias amigo Fridericvs por su comentario y desde ya está invitado a escribir en este humilde espacio su propia columna cuando usted quiera. Saludos!

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